BALANCE ANUAL 2013 OFIAM

Manoteras es un barrio de cuatro calles como quien dice. Barrio pequeño en el que, en un principio, conseguir victorias ante las instituciones y administraciones, puede parecer casi imposible. Pero vamos a empezar exponiendo antecedentes ya que, sólo así, se comprenderá bien la creación de la Oficina de Apoyo Mutuo y el trabajo que posteriormente hemos venido desarrollando desde la misma.
Como resultado de la descentralización del 15M y su extensión a los barrios de Madrid, se creó la Asamblea Popular de Manoteras. Desde un primer momento, la Asamblea se convirtió en el principal catalizador de las necesidades de l@s vecin@s con respecto al barrio y, si bien se desarrollaron importantes intervenciones en la zona, no se contempló la necesidad de establecer un grupo de trabajo o comisión que abordara posibles problemáticas de vivienda o laborales de forma específica.
El primer caso que llegó se volcó por lo tanto directamente en la propia Asamblea. La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid (EMVS) quería desahuciar a Azucena y a su familia por un problema de impago. Con apoyo de algunas personas de la Plataforma de Afectad@s por la Hipoteca, de los grupos de vivienda que habían ido apareciendo en Madrid, y de los vecin@s de la Asamblea de Hortaleza, intentamos paralizar el lanzamiento. Era el primer caso en torno a temática de vivienda que afrontábamos desde la Asamblea, y por desgracia, y a pesar de las ganas con que afrontamos el proceso, y del inestimable apoyo de los compañer@s, se perdió. Azucena y su familia fueron desahuciadas, y sufrimos una amarga a la que afortunadamente no tardamos en sobreponernos. A esto se unió que unos días antes, la Asamblea de Manoteras fue a apoyar a la Asamblea de Hortaleza en la expropiación a una familia, sin que se pudiera impedir el derribo de la vivienda. Gran varapalo por partida doble. Aún así, en el caso de Azucena, el barrio respondió realojando a la familia en otro piso de la EMVS pocas horas después de su desahucio. La respuesta fue rápida y contundente. Y fue a partir de este momento, que nos dimos cuenta que había que valorar todas las posibilidades y tener estudiadas varias opciones para poder responder de forma efectiva cuando viene mal dadas. Entendimos que era un error jugárselo todo a una sola carta. Sin extendernos mucho, Azucena y su familia viven ahora tranquilas en una vivienda cedida en Toledo y su problema está resuelto.
Al cabo de poco tiempo se creó desde la Asamblea una comisión de vivienda para tratar este tipo de casos que necesitaban de mayor dedicación y un trabajo más continuado. No llegaron casos. No encontramos nuestro sitio, ya que la realidad en problemas de vivienda en el barrio no giraba en torno a cuestiones hipotecarias como ocurría en la mayoría de barrios de Madrid. Tuvimos otro revés en torno a las formas organizativas a adoptar para afrontar estos problemas, y la comisión tuvo que concluir su actividad.
El segundo caso que llegó fue el de Alicia. Ella vivía de alquiler en un piso de Sanchinarro propiedad de un particular. Convivía con su hija y un nieto con autismo. La fecha de lanzamiento la tenían tres días después de que nos enteráramos del caso. No pudimos hacer mucho más que preparar el Stopdesahucios debido al poco margen de tiempo para reaccionar. El día del Stopdesahucios se consiguió un aplazamiento de varios días. En estos días encontramos una alternativa habitacional para Alicia en un edificio recuperado para familias que sufrían este tipo de problemáticas. Hoy Alicia sigue teniendo un techo donde poder rehacer su vida.
A partir de aquí, replanteamos el proyecto, y gracias a experiencias como la Red de Solidaridad de Seattle o las del grupo de vivienda de Móstoles, creamos la Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras (OFIAM). La idea principal, además de intentar solucionar todo tipo de problemáticas que sufrían nuestr@s vecin@s, era crear una red de solidaridad en el barrio. Queríamos alejarnos del asistencialismo, el paternalismo y generar un espacio de empoderamiento vecinal. La acción directa, y el aprendizaje y compromiso colectivo, marcarían nuestra forma de ser como colectivo, pues entendíamos que sólo así se construye una sociedad no de personas independientes (porque no lo somos), sino de personas conscientes de su mutua dependencia.
Justo antes de presentar la OFIAM como espacio estable, nos llegó el caso de Asun. Su problemática era de impago con la EMVS y tenía ya orden de lanzamiento. Apoyad@s por Oficina de Vivienda y otros colectivos, organizamos un encierro, un piquete informativo en las puertas de la EMVS, y otro tipo actuaciones de menor intensidad como visitas continuadas a dicha institución. No conseguimos eludir la fecha del desahucio, pero una vez llegada esta, el mismo se paralizó sin fecha gracias al apoyo recibido el día del “Stop desahucios”. Posteriormente, continuamos con las acciones de presión. Nos llegó una nueva fecha de lanzamiento y algunas semanas antes del día en cuestión, paralizamos indefinidamente el procedimiento con compromiso de regularización de la problemática.
Desde ese momento empezamos a recibir gran cantidad de casos, hasta los más de 60 que se han tratado. A algunas Asambleas han asistido más de 70 personas, y el grado de implicación de l@s vecin@s, ha superado nuestras expectativas. No deja de haber personas que por unas u otras razones se han quedado en el camino, pero lo cierto es que sin la participación activa de tod@s, cada cual según su posibilidades, no es posible sacar adelante tal número de casos. El profesionalismo no es una opción, y no es sostenible en el tiempo, cuando durante una semana cualquiera se tienen que hacer 4, 6 u 8 acompañamientos.
Llevamos un año en el que las convocatorias de Stopdesahucios han sido prácticamente inexistentes, porque afortunadamente se han paralizado previamente y no se ha tenido que llegar a esa situación.
Entre los casos que hemos tratado a lo largo del año, aquellos que seguramente más tiempo nos han requerido han sido los de la UVA de Hortaleza con el IVIMA, y el de Sanchinarro con EMVS en los que hay decenas de familias afectadas dentro del colectivo. A pesar de que mantener la interlocución con dichas instituciones no haya sido ni mucho menos sencilla, en ambos casos se han conseguido importantes avances. En el caso de la UVA de Hortaleza se ha conseguido que el IVIMA terminara con la política de desalojos que mantenía con respecto a l@s vecin@s que han sido considerados como “ocupantes ilegales”, y se mantienen reuniones de forma periódica para intentar llegar a alguna solución para l@s mism@s. En el caso de Sanchinarro, hace bien poco tuvimos notificación por parte de la EMVS, sobre los nuevos términos contractuales que ofrecerían a nuestr@s vecin@s.
Un caso especial por su naturaleza es el caso de Felipe. Vecino de Sanchinarro con vivienda de la EMVS con hipoteca subrogada a La Caixa. Su familia quería conseguir la dación en pago y el alquiler social. Nuestro mayor impedimento en este caso era que no concedían daciones en pago cuando la vivienda era de protección oficial. Era totalmente incomprensible que se consiguieran daciones en pago por doquier pero que ni se estudiaran daciones a familias que tenían más impedimentos económicos y que se encuentran en mayor medida al borde de la exclusión social. Necesitamos algunos meses hasta que vimos un resquicio en la basura de la nueva ley ‘antidesahucios’. Conseguimos el permiso de la Comunidad de Madrid para negociar por la vivienda y estamos ya en trámite para que le den la dación y el alquiler social a Felipe. Recalcamos que es el primer caso de este tipo que se consigue en Madrid.
Hemos tenido también casos en los que las familias no querían la dación. Debido a que llevaban muchos años pagando, sólo querían renegociar la hipoteca para que se les bajara la letra. Por mencionar algún caso, se han conseguido renegociaciones de hipoteca con bajada de hasta mil euros mensuales sin subida de intereses y con condiciones bastante más ventajosas.
A parte de llevar otros casos de bancos, también hemos llevado problemáticas de alquiler en las que se han conseguido paralizaciones y su posterior alternativa habitacional pudiendo así solucionar el problema a largo plazo.
En cuanto a okupaciones, podemos decir que por ahora se ha paralizado todo lo que ha llegado. Incluso se está tramitando el alquiler social en la misma vivienda para las familias. Cabe remarcar la última paralización con compromiso de alquiler social en una vivienda okupada propiedad de la SAREB.
Ha sido un año lleno de victorias que nos hace coger fuerzas para lo que venga el siguiente. Continuamos trabajando con una premisa bien clara: SEGUIR CREANDO RED DE BARRIO.
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